Guillaume Belmas

Guillaume Belmas

Windows Azure
Francia
Descubrí el mundo de Microsoft en 2001: estudiaba en la Facultad de Ingeniería, donde no se trabajaba especialmente con las tecnologías de MS, cuando un día vi Visual Studio en acción junto con la primera versión beta de .NET Framework. Desde ese momento me cautivó.
En aquel entonces, como ahora, Internet y las comunidades eran los medios que me permitían avanzar en mis conocimientos acerca de estas tecnologías de desarrollo. Tuve la suerte de coincidir con unos compañeros que utilizaban también .NET, y la ayuda que nos prestábamos unos a otros y el intercambio de conocimientos fueron la base del aprendizaje. Todo lo que no sabíamos lo podíamos encontrar en Internet: grupos de noticias, foros, blogs, etc. Resulta impresionante: un sinfín de conocimientos al alcance de un teclado. En concreto, los sitios web y blogs de la red CodeS-Sources fueron los primeros que empecé a consultar y donde más tarde comencé a colaborar. Además, el hecho de compartir y ayudar a otros usuarios, así como debatir sobre diversos temas, da la posibilidad de conocer a otros aficionados a la tecnología en eventos como DevDays. Algunos de ellos pasaron a ser compañeros de trabajo e incluso se convirtieron en amigos.
Pero fue a partir de 2003 (especialmente en 2004) cuando mi implicación con las comunidades tomó un giro significativo. En aquella época, participé en lo que hoy se conoce como un “hackathon” o encuentro de programadores: Unlimited Coding. Diseñado y celebrado en Francia por primera vez, “Unlimited Coding” fue la primera edición del concurso internacional que se conoce actualmente como Imagine Cup y cuya 11ª edición se está llevando a cabo en este momento. Un fin de semana codificando sin parar representa un entorno excepcional, con los mejores estudiantes de las facultades más importantes de tecnologías de la información - así empezó la Imagine Cup. Con mi equipo, quedamos segundos en 2003 y primeros en 2004; de este modo, tuve la oportunidad de ir a la final mundial y representar a Francia en Brasil. Y allí cumplimos la misión: ¡ganamos el concurso en julio de 2004!
Fue una experiencia inolvidable: en la final mundial encontré una versión mejorada de todo aquello que había visto en Francia. El hecho de conocer a tanta gente brillante es realmente impresionante y emocionante al mismo tiempo. Al regresar, me dije a mí mismo que debía compartir esta experiencia y, sobre todo, ayudar a los estudiantes que quisieran participar en esta aventura para que pudieran beneficiarse de este evento único. Por ello, seguí con mi blog y tuve la oportunidad de impartir conferencias técnicas acerca de .NET y Visual Studio, así como compartir mi experiencia en la Imagine Cup. Este concurso es ahora mucho más conocido y acudí encantando a varios centros educativos de la región de París (y a otros sitios de Francia) para dar a conocer esta oportunidad a tantos estudiantes de tecnologías de la información como fuera posible. Desde 2006, tanto Microsoft France como Microsoft Corp me han ofrecido una oportunidad tan apasionante como la primera: formar parte del equipo que organiza la Imagine Cup. Además de las responsabilidades y el compromiso personal que implica, esto me ha permitido participar en mayor medida en el concurso y ayudar a hacerlo progresar. Pasar al bando de los jueces es impresionante y alucinante: tantos proyectos innovadores y tanta pasión reunidos en un solo lugar… ¡la Imagine Cup es el único lugar donde esto ocurre! Todavía me sorprendo de la innovación que se puede encontrar actualmente en algunos de estos proyectos.
Mi compromiso con Imagine Cup dura todo el año: el hecho de ayudar a los equipos en su trabajo para el proyecto (tanto a nivel técnico como en términos de las propias ideas) requiere vigor. Los puntos álgidos del concurso – como los Boot Camp, por ejemplo – representan una oportunidad para impartir sesiones sobre asuntos técnicos que ayuden a los participantes a avanzar en su proyecto a mayor velocidad. La mejor recompensa es comprobar el progreso de un proyecto: a partir de una idea básica se puede conseguir un proyecto financiado o incluso la creación de una nueva empresa en algunos casos.
En paralelo a Imagine Cup, mi trabajo como asesor me ha permitido descubrir temas y tecnologías apasionantes a las que he dedicado esfuerzos que ocupan incluso mi tiempo personal: empezando por .NET y siguiendo con Team Foundation Server y el conjunto de aplicaciones Visual Studio ALM en 2005 y con Windows Azure en 2008. Todas las veces sucumbí a los encantos de la tecnología y su potencial… y todas las veces utilicé la misma lógica: descubrir, aprender y compartir. Por todo ello, he tenido el gran privilegio de recibir diferentes distinciones MVP por estas tecnologías desde octubre de 2004.
Ser MVP no es un fin por sí mismo. Por el contrario, es el principio de una colaboración aún más intensa e interesante con expertos y personas apasionadas en sus campos. El hecho de que exista un espíritu comunitario significa que prevalece un ambiente amistoso y simpático entre los MVP y que todos los miembros de esta gran familia están dispuestos a ayudarse entre sí.
La comunidad de MVP y, en particular, la gran reunión que tiene lugar en el MVP Summit guardan semejanzas con la Imagine Cup: se trata de un gran grupo de entusiastas y expertos de primer orden mundial en sus tecnologías correspondientes. Además de estos intercambios entre los MVP, el hecho de ser uno de ellos añade una dimensión completamente diferente a los intercambios entre los grupos de productos. Este punto es probablemente la clave de este título para Microsoft: los intercambios no son meras cortesías, sino auténticos debates constructivos acerca de aspectos futuros de una tecnología o un producto. En estos nueve años, he tenido el honor de participar en varios debates que han ayudado mucho a los equipos de productos a la hora de estructurar las ideas, y he podido ver los beneficios de estos intercambios en las versiones posteriores.
Entusiasmo, intercambio y apoyo a los demás: ¡eso es todo lo que conlleva la distinción MVP!
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